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martes, 3 de febrero de 2015

Valquiria (relato)

Las olas rompen contra el acantilado con el estruendo de mil cuernos de batalla a mis espaldas.
El cielo retumba con el ruido de los truenos sobre mi cabeza.

Thor esta luchando contra los Jotün. Esos gigantes de hielo caerán bajo el legendario martillo Mjölnir.
Mientras en Midgard libramos otra batalla.

Mi respiración es agitada. Mi aliento se congela en el aire.
Mi barba esta manchada con la sangre de mis enemigos.
Me arde el brazo de luchar. He matado a siete cobardes que no merecen llamarse guerreros.

Dos más vienen hacia mi. Aferro fuertemente mi espada con mi mano diestra, mientras con la siniestra tapono la herida de mi abdomen.

Mucha sangre mana de ella. No podré contenerla. Mi vida se vierte como el vino estival. Mi boca sabe a metal.

Sonrío con mis dientes manchados de rojo. Abro los brazos y espero a que vengan a por mi.

Veo el brillo del cazador en sus ojos. Son como lobos que se abalanzan sobre un oso herido e indefenso.

Me muevo con lentitud mientras intentan rodearme. Tropiezo. Me llevo la mano dolorosamente a la barriga.
Uno de ellos se lanza sobre mi. Aprovecho su confianza. Lo agarro por el cuello y traspaso su garganta con mi espada.
Sus ojos revelan su sorpresa mientras su vida se vierte sobre la hierba verde.

El otro se pone en guardia. No me servirá el mismo truco dos veces. Lo malo es que realmente me están abandonando las fuerzas.
Intercambiamos golpes. No es muy diestro pero su malla desvía mi espada. Se me acaba el tiempo.
Mientras nuestros aceros se cruzan le doy un cabezazo en la cara. Sangra por la nariz. Le doy otro y suena como una nuez al partirse. Hinco una rodilla en el suelo fatigado.
Grita enfadado y levanta el brazo en alto para asestarme el golpe final.
Miro alrededor por un instante y veo dos cuervos mirándome. Hugin y Munin. Los dioses me están mirando.

Grito.
Odiiiiiiiiiin !!!

Y le clavo la espada en la axila. La armadura es más débil aquí. La hundo con mis dos manos mientras caigo sobre él hasta que deja de moverse. Me levanto a duras penas y de un tirón saco la espada cubierta de sangre.

Odiiiiiiiin !!! Grito a pleno pulmón.

Mi cuerpo se queda flojo. Me desplomo de espaldas contra la hierba y mi sangre la tiñe de rojo.

El cielo plomizo será mi sudario.

Mi espada. La he perdido al caer. Necesito mi espada.
Sin ella no podré entrar en el Valhalla. No podré convertirme en uno de los einherjar. Uno de los guerreros de Odín para la batalla final. El Ragnarök.

Está junto a mí. A poca distancia de mi mano. Mis dedos no responden.

Me esfuerzo al máximo. Toso violentamente y escupo sangre. Me duele terriblemente la herida. Noto un frío intenso en mi pecho. La muerte me reclama.

Algo me deslumbra. Una luz traspasa las oscuras nubes del cielo. Es una luz cálida. Mitiga el frío que siento.

Una silueta se recorta contra el resplandor. La figura esta descendiendo sobre mi.

Una mujer. La mujer más bella que hayan contemplado nunca los ojos de un hombre. Tan sensual y fiera que me corta el poco aliento que me queda.
Una visión gloriosa de pelo oscuro como noche cerrada. Ojos duros como el hielo invernal pero que miran con la ternura de un amante al despertar. El cuerpo fibroso de una guerrera que ha librado mil batallas lanza en ristre. A su espalda dos grandes alas de cuervo recuerdan que acude cuando la muerte está presente.

Una valquiria.

Moriría cien veces con tal de poder contemplarla en todas ellas.

Brotan lágrimas de mis ojos. Me gustaría decirle que se fuera. No he caído como un guerrero. No he podido alcanzar mi espada. Pero ya ni siquiera puedo hablar.

Ella se gira y se marcha de mi lado. Parece poder leer mi mirada.
Sale de mi vista. Voy a morir solo. Sin poder ver a mis ancestros. Condenado a  vagar por los mundos inferiores.

Un grito de rabia muere en mi garganta junto conmigo. La vida se me acaba. Las tinieblas engullen mi visión. Solo puedo ver un punto de luz desde donde descendió la Valquiria.

Al menos mereció la pena por verla.

Noto algo en mi mano. Algo que expulsa las tinieblas de mi vista. El rostro de ella esta muy próximo al mio. Tanto como para besarla.

Me mira directamente a los ojos y siento como si flotara. No quiero apartar la mirada de ellos. Podría mirarla eternamente.

Entonces me doy cuenta que el cielo desciende hacia nosotros.
No, nosotros ascendemos a él.

Miro hacia el suelo y veo mi cuerpo. Mi cuerpo inerte. Mi cuerpo muerto que sujeta mi espada.

Ella me la puso en la mano para que pudiera ascender.

Subimos a una velocidad vertiginosa.

No siento frío. Solo una sensación cálida en mi pecho. En sus brazos me siento descansado y lleno de vigor. Con ella siento que todo lo demás no tiene sentido sin este final. Ella es el descanso del guerrero. Ella es lo que llevaba toda la vida buscando.

Una luz dorada nos envuelve a ambos. Puedo ver a sus espaldas el Vingólf. La residencia de los guerreros caídos. Estamos en Valhalla.

Mucho me espera en adelante. Promesas de gloria, batallas y camaradería. Hidromiel y canciones hasta el fin de las cosas.

No me importa nada de eso.

Solo quiero estar con ella.

Nada más.


domingo, 29 de junio de 2014

One Man (biografía)


Me gustaría contar la historia de un hombre.
Un hombre considerado un ejemplo a seguir por muchos y un Dios entre la humanidad por otros. Un hombre que no es del todo un ser humano, pues su origen proviene de un lugar lejano. Un lugar que está mas allá de las estrellas. Un lugar del cielo.
Un hombre que sería la inspiración para grandes historias.
Un hombre.

Su venida era tan esperada que una estrella cruzó el firmamento como un cometa, anunciando su llegada a esta tierra para guiarnos.
Y la estrella llegó hasta unos padres que no tenían hijo pero deseaban uno con todo su ser.

Así fue como el hijo de Él fue criado sin la presencia de su padre por una familia humilde que trabajaba con las manos para poder comer. Un entorno rural donde aprendió el significado del trabajo duro y el respeto por los hombres que se ganan el pan con el sudor de su frente.
En este lugar fue criado. Criado por un padre que no era su padre. Un padre que lo vio hacerse más fuerte, convertirse en un hombre justo, un hombre de bien.
Un hombre que descubrió que no era del todo normal. Pues era capaz de obrar prodigios, capaz de obrar milagros imposibles para el resto de los hombres.

Con semejante poder en las manos y abrumado por ellos, marchó de casa en busca de respuestas.
Viajó y viajó hasta que llegó a un lugar desierto donde el silencio era promesa cumplida. Y en la soledad del mundo escuchó la Voz. La voz de su verdadero padre. La voz de aquel que está más allá del cielo.
Él le reveló su verdadera naturaleza, su verdadero linaje. También le contó de lo que era capaz y que había sido enviado a este mundo de hombres para ayudarlos. Para que se convirtiera en un símbolo. Un símbolo de paz, bondad y fraternidad entre los pueblos de la humanidad.

Y así lo hizo.

Durante sus viajes conoció a numerosos amigos que se unieron a su causa. Amigos de toda clase, profesión y tipo. Uno de ellos cargado de remordimientos y oscura culpa que se convertiría en uno de los más cercanos.
Y todos ellos formaron una compañía, un grupo, una liga que buscaba salvar a la humanidad. Buscaba salvar el mundo.

Tampoco faltaron los enemigos. Enemigos que querían verle caer. El más peligroso de ellos era muy rico y estaba empeñado en que no cumpliera su destino de salvador.
Pero nada puede hacerse con alguien tan íntegro y puro que está dispuesto a sacrificarse por el bien de los demás. Alguien dispuesto a salvarnos a todos.

Los años pasaron y como todo hombre, se enamoró. Se enamoró de una mujer, una mujer mortal que siempre estuvo ahí cuando él tropezó. Siempre estuvo para sostenerlo cuando sus fuerzas flaqueaban. Una mujer que estaría a su lado hasta el fin.

Y entonces llegó el día. El día en el que se convertiría en el símbolo que recordarían generaciones y generaciones de hombres.
Haciendo gala de un gran sentido de la responsabilidad recibió estoicamente el manto del elegido. Un manto que era más que una sábana o una capa. Un manto que lo convertiría definitivamente en algo más que humano. Algo que lo separaría del resto de la humanidad para ensalzarlo como algo más. Algo que velaría por el bien de la humanidad.

Y fue la mujer que amaba la encargada de llevar las noticias de su cambio. Encargada de contar su ascensión a los cielos.

Y desde los cielos nos custodia como un hombre protector de sus hermanos.

Y cuando alguien lo necesita siempre mira a los cielos pidiendo su ayuda.

Pidiendo la ayuda de un hombre que se crió entre ellos pero no era tal.

Un hombre que encarna la justicia, la bondad y el bien.

Un hombre.

¿De quién trata esta historia? 
Mira la foto y decide.
¿Hablo de Superman o de Jesucristo?
Cuando lo tengas claro... Vuélvete a leer el texto como sí hablará del personaje que no escogiste.
¿Sabes ya sobre quién trata la historia?