domingo, 23 de noviembre de 2014

Campo de entrenamiento los 80's (artículo)


Cada generación tiene algo que la distingue del resto. Cada persona que ha vivido en un período de tiempo concreto esta preparada para afrontar los desafíos que se le plantean en un futuro no muy lejano.
A nosotros se nos preparó para sobrevivir al fin del mundo.

Todo aquel que haya vivido en los 80 (y principios de los 90) sabe a lo que me refiero. Sabe que somos una generación de supervivientes natos capaces de perpetuar la especie. Aptos para sobrevivir a las calamidades que se presenten.

Hemos sido entrenados en los 80's.

Nuestra generación fue entrenada para alimentarse de cualquier cosa con cualquier sabor y disfrutarlo como si fuera todo un acontecimiento social. Si no me creéis como se pueden explicar las miles y miles de chucherías raras y extrañas a las que fueron sometidos nuestros paladares.
Había picapicas que cada vez picaban más y más, hasta el punto que parecía que te saldría el fuego de pecho de Mazinger Z.
O dulces con sabores tan raros que la cara se te ponía como a Sloth , el feo de los Goonies.
Y no me hagáis hablar de los helados de pitufo. De que cojones los hacian?! Como son capaces de crear un helado azul con un sabor tan, tan, tan...indeterminado. Y casi mejor no quiero saberlo. Pobres pitufos.

Otra parte importante fue el entrenamiento sensorial y mental. Como se pusieron a prueba nuestras mentes juveniles e infantiles y nuestros sentidos frente a horas y horas de televisión. Me estoy refiriendo concretamente a los dibujos animados.
Aquellos dibujos que hablaban con un acento raro que no era de ningún lugar de este país(aún). Con tíos musculados que invocaban el poder de playscool o algo así. Que tenían unos efectos especiales capaces de provocarnos crisis epilépticas o de hacer que nos picaran los ojos por dentro.
Luego llegaron los dibujos japoneses.
Cuantos de nosotros nos hemos roto los huesos intentando hacer un chilena en el parque de adoquines de al lado de casa. O hemos realizado un Kame kame ha (onda vital allende las terres del drac) y un meteoro de pegaso para masacrar a nuestros amigos y allegados.
Cuantos compañeros he visto morir intentando hacer una Catapulta Infernal. Cientos y cientos. Ahora entiendo el nombre de la catapulta.

Pero el entrenamiento no estaría completo sin un lugar adecuado para perfeccionarlo y purgar a los especímenes más débiles. Un lugar con obstáculos mortales destinado a crear espartanos de nueva generación.
Un parque.
Porque así eran los parques. Verdaderas pistas americanas de la muerte donde uno tenia que sortear jeringuillas, deposiciones caninas (mierdas de perro para aquellos que habéis hecho la ESO) o subir a los alto de castillos de metal oxidado donde cualquier corte, herida o pinchazo era curado por uno mismo administrándose una buena dosis de saliva en la zona afectada. No hay cura mejor. Que los mismo servia para curarte que para limpiarte los churretes de mierda de tanto jugar y jugar.

Eso si. Teníamos todo el equipo que necesitábamos para tal actividad física. Pantalones cortos. Tan cortos que ahora nos parecen “ridículots”.
O cuando el frío arreciaba, chándals de Tactel. Que uno se pensaba que llevaba un uniforme de cazafantasma, (y mira que cuando meábamos casi nunca cruzábamos los rayos) jóvenes ilusos . Los chándals más horrendos que el ser humano ha podido y podrá confeccionar nunca.
Estas ropas estaban creadas especialmente para que sus portadores no pudieran perderse, funcionando incluso de noche, como los putos gusiluz.
Otro de sus cometidos era asustar a las bestias que se acercaran y por eso eran feos de cojones. No hay león (o thundercat) que no se sienta confundido ante tal visión monstruosa. Por no hablar de los complementos como la gorra visera o la riñonera. Joder, que parecía que íbamos disfrazados de Doraemon (está claro que Doraemon es un yonki ochentero).

Todo esto y más (que me dejo para otro artículo) nos convierte en los más preparados para sobrevivir a los zombis, las pandemias, los asteroides, las crisis, la corrupción y los días sin iva.

Si no has vivido en esta generación no te lo pienses, regresa del futuro y vívela.

Sobrevivirás.

Habrás sido entrenado en los 80's.











domingo, 16 de noviembre de 2014

Búnker (relato)

Dicen que el mundo se fue a la mierda. La humanidad fue una inútil y lo mandó todo al traste. Todos fueron aniquilados. Un cataclismo natural, una guerra, una epidemia. Todo ello ocurrió como consecuencia de lo anterior y sin importar el orden. O al menos eso es lo que recuerdan. Los que recuerdan...

Dicen que han pasado 100 años desde entonces, puede que 200. Que más dará.
El mundo se ha recuperado de sus heridas. Las ciudades no son más que un montón de ruinas ocultas bajo la vegetación. Los animales corren libremente por todas partes recordándonos que somos nosotros los que están en peligro de extinción.
Dicen que: “El paraíso bíblico que nunca debió mancillarse se alza de nuevo sobre las cenizas de la humanidad”.
Menuda mierda de frase.

Tengo pocos recuerdos del despertar. De antes aún menos...
Recuerdo escuchar una especie de pitido. Ver un piloto rojo y una luz cegadora. Inhalar aire y toser. Toser mucho.
Me costó mucho acostumbrarme a la luz.
Recuerdo intentar andar y caerme. Y la luz se apagó.

Me desperté y no estaba solo. Había más. Más como yo. Eramos 24 entre niñas y niños. Unos pocos más mayores que yo. Los demás más pequeños.
Todos estábamos confundidos. No entendíamos nada. No nos conocíamos. No sabíamos nada.
Algunos sabían sus nombres y tenían recuerdos. Otros no teníamos ni eso.
Lo único que todos recordamos era despertar en una especie de cápsula y dirigirnos hacia la luz que entraba por la puerta.
Recuerdo que muchos nos mirábamos con extrañeza, mezcla de curiosidad y temor. Unos pocos empezaron a hablar. Preguntaban nombres y edades. Hacían recuento. Ponían en común los recuerdos que tenían.
Otros lloraban y algunos los reconfortaban.
Yo callaba y observaba.

De eso hace más de 36 días. Ya estamos unidos. Nos conocemos. Muchos han compartido historias, risas y lágrimas. Yo no.
Los que recordaban su nombre son así llamados. Los que no lo recordábamos elegimos uno. En mi caso me lo eligieron entre todos. Dicen que soy muy callado y reservado. Que me cuesta abrirme y que parece que me escondo detrás de un muro.
Búnker.
Así me llaman desde entonces.
Me parece bien. De ahí es de donde salimos todos. Del búnker.
Decido que me gusta.

Nos hemos organizado. Unos recolectan fruta como los mangos y eso. Otros traen agua del río cercano. Los demás hacen tareas domésticas y unos pocos exploramos el terreno. Yo exploro, así puedo estar solo.

Me gusta ir a las Ruinas. Me gusta pensar como eran antes. Me hace pensar.
Muchos recuerdan a sus familias. Recuerdan sus vidas anteriores. Algunos incluso recuerdan como sus padres les prometieron hacer todo lo posible pasa salvarlos del Fin.
Yo no recuerdo nada. Vacío.

Cada vez que lo intento me invade la soledad. Una soledad muy honda y profunda.
Angustia al sentirme vacío.
Odio sentirme así pero siempre vuelvo para sentirlo.
Es como si mis recuerdos fueran estos sentimientos por no tener recuerdos.

Vuelvo al búnker. Mi hogar.

Escucho risas. Las risas de mis compañeros. Las risas de los míos. Ahora son mi familia.
No conozco a otra. Debería abrir la puerta del Búnker y dejarlos entrar. Tengo miedo de lo que pueda salir si abro la puerta. Aún es pronto.

Escucho más risas. No estoy solo. Nadie debería nunca sentirse solo. Nadie debería estar solo.

Todos están en el río jugando. Me uno a ellos. Reímos y salpicamos. Jugamos.

Somos niños en un nuevo mundo. Un nuevo futuro se abre ante mi y mis compañeros. Tengo que soltarme y dejarme llevar.

El río fluye a nuestro alrededor.

Todo fluye.


sábado, 15 de noviembre de 2014

6 Balas (relato)

El miedo casi no deja que entre oxígeno en mis pulmones, el corazón parece dispuesto a salírseme del pecho. Aprieto la mano y mi hijo reacciona mirándome con temor.
No, no debo dejar que note que estoy aterrorizado. Estamos juntos. Eso es lo importante. Estamos juntos y estamos vivos, no como esas cosas.

Nadie sabe cómo empezó. Al menos yo no lo sé. Solo sé que los muertos caminan entre nosotros. Y que se comen a los vivos. También sé que los que son mordidos por los muertos acaban convirtiéndose en la misma puta cosa.

Todo esto empezó hace tres malditos días y ya no queda casi nadie vivo en la ciudad. Solo están los muertos.
Una ciudad de muertos y yo con mi hijo en medio. Tengo que conseguir salvarlo como sea. Como sea.

Y aquí estamos. Escondidos en la tercera planta de un edificio de apartamentos, sentado contra una pared, con mi hijo en una mano y un revolver que le cogí a un policía en la otra.
El revólver solo tiene 6 balas. Mi hijo solo tiene 6 años.

Y en mi cabeza no para de repetirse una frase de la biblia: “Y al tercer día resucitó de entre los muertos”.
Nunca se me ha dado bien rezar. No empezaré ahora.

Mierda. Parece que se escuchan ruidos cerca de la puerta.
Le digo a mi hijo que se quede donde está y que no haga ningún ruido.
Me acerco a echar un vistazo por la mirilla. No veo nada. Todo parece en silencio.

De repente se escuchan pasos, pasos que corren por este piso. Y con los pasos alguien jadeando y gritos.
Es alguien vivo.
Cuando me quiero dar cuenta mi hijo está a mi lado pegado a la puerta escuchando.

La persona se acerca hacia nosotros. Parece que huye. Y solo puede huir de los muertos.
No puedo dejar de mirar el pasillo por el agujerito. La persona está muy cerca y no deja de intentar abrir las puertas de todo este piso.
No puedo abrirle. Es demasiado arriesgado. Atraería a los muertos.
El pomo de la puerta se mueve. Está intentando entrar. Me aparto de la puerta dando un gran paso atrás mientras agarro a mi hijo de la mano.
Mi hijo asustado me dice papá en voz alta.
El pomo deja de girar. Silencio.

Alguien grita desde el otro lado de la puerta. Dice que le dejemos entrar. Parece la voz de una mujer. Está viva. Es extraño escuchar una voz de mujer. Y solo han pasado 3 días.
Al ver que no le contestamos intenta abrir la puerta otra vez. Incluso implora y llora.
Le digo a mi hijo mediante gestos que no haga ni caso y que esté en silencio.
Mi hijo llora. Yo me trago las lágrimas.

Al momento la mujer se marcha, o al menos deja de intentar abrir la puerta.
Nos apartamos de la puerta y nos dirigimos a nuestra pared.

La puerta se abre de golpe y una mujer cae al suelo del apartamento. La muy cabrona se ha tirado contra la puerta para entrar. Ha reventado la puerta.

Mi hijo grita del susto. Yo la apunto con la pistola. Ella se levanta y nos mira con una mezcla de desesperación y esperanza. Que mezcla más rara.
Se da cuenta que la estoy apuntando con un arma y se asusta. Pero parece menos asustada aquí que allá fuera.
Empieza a parlotear y a dar gracias a dios por encontrar a alguien vivo. Le digo que se esté quieta donde está.
No me hace caso. Se acerca y sigue parloteando. Parece ser que tenía hijos.
Le acerco el arma y le repito que se esté quieta. Ahora sí que me escucha.
Le digo que solo le voy a hacer una pregunta y que tiene que ser lo más sincera posible. Le digo que si me ha entendido y ella asiente.
Le pregunto que si le han mordido.
Se queda paralizada.
Intenta esconderse la mano izquierda bajo la manga.
Le vuelo la cabeza.
5 balas.

Salgo con mi hijo cogido del brazo al pasillo y veo varias sombras desgarbadas que suben por las escaleras. Mierda, mierda, mierda. La pobre mujer traía compañía.

Salimos corriendo. Solo podemos subir. No hay luz. Los ascensores no funcionan.
Antes de llegar a las escaleras que suben miro para atrás. Los muertos nos siguen.

Subimos uno, dos, tres pisos. Puede que alguno más. No puedo correr más con mi hijo a cuestas.
Busco por el pasillo alguna puerta que se pueda abrir para meternos dentro. Me acuerdo de la mujer de antes intentado hacer lo mismo.
Mi hijo no para de mirar para atrás en dirección a las escaleras.
No ha visto a los muertos pero sabe que están ahí.

Encuentro una puerta abierta y nos colamos dentro.
Intento cerrar la puerta pero está rota. Joder.
Muevo una cómoda para bloquear la puerta. Solo llega hasta medio cuerpo pero puedo poner más cosas mientras los muertos suben.

Miro a mi hijo y solo puedo ver su silueta recortada contra una ventana. Entra mucha luz desde la calle.
Mientras busco algo más que poner en la puerta veo como otra silueta se alza detrás de mi hijo.
No me jodas.
Me acerco a toda prisa y disparo a la silueta más alta.
4 balas
Le doy en el pecho. En el corazón, o eso creo.
La figura cae contra la ventana rompiendo los cristales y sacando medio cuerpo por ella.
Mi hijo aterrorizado corre hacia mí y se agarra a mis piernas.
La anciana, pues ahora la veo mejor, se levanta.
Le falta media cara. Algo se la ha comido.
Tiene un tiro en el pecho, media cara y cristales de gran tamaño clavados en la espalda sobresaliendo por el abdomen.
“Y al tercer día resucitó de entre los muertos”.
Me viene un recuerdo de mi madre, la abuela de mi hijo. Espero que haya muerto del todo y no tenga que levantarse como esta cosa.
La anciana muerta levanta sus huesudos brazos hacia nosotros. Le pego otro tiro.
3 balas
Vuelve a estar a punto de caer por la ventana. Le pego una patada en el pecho para ayudarla.
Sale despedida hacia el vacío. Me asomo para ver como se estrella contra el pavimento.
Es una gran caída. Unos 6 pisos.
Los muertos de la calle se acercan al cuerpo de la anciana.
Se mueve. La muy hija de puta aún se mueve. Tiene todos los huesos rotos y todavía se arrastra.
La cabeza, no se ha chafado la cabeza. En las películas siempre hay que reventarles la cabeza.

De repente la puerta se mueve. Están intentando abrirla. Ya han llegado. La vieja me ha entretenido demasiado.
Mi hijo pega la espalda a la ventana rota. Yo le agarro fuerte la mano.
Los muertos siguen intentando abrir la puerta. La cómoda empieza a moverse con los empujones.
Unas manos muertas entran y buscan vorazmente algo que agarrar. Muchas más manos aparecen por la abertura.
Miro a mí alrededor buscando una salida o algo grande que pueda bloquear la puerta.
La única salida es una caída de 20 metros a la calle y el mueble del salón es demasiado pesado para moverlo yo solo.

Es demasiado tarde. La puerta se está abriendo. Uno de los muertos ya ha entrado. Intento darle en la cabeza y fallo.
2 balas
Apunto bien y le salto la tapa de los sesos.
1 bala
Cae y deja de moverse. Parece que ahora está muerto del todo. Ya sé cómo se acaba con ellos.
Están a punto de entrar. No tengo balas suficientes para todos.
Joder, joder, joder!!!
La puerta se está abriendo más y más.
Mi hijo esta temblando de miedo. Tengo que conseguir salvarlo como sea. Como sea.
La cómoda cada vez está más separada de la puerta. Los muertos se molestan por entrar pero no tardaran en hacerlo.
Mi hijo me mira llorando buscando que lo salve.
Tengo que salvarlo como sea. Como sea.
Yo lo miro mientras las lágrimas no paran de caer por mi cara.
Le digo que todo saldrá bien y que no tenga miedo.
Me agacho y lo abrazo fuerte.
0 balas
Mi hijo deja caer sus brazos sin vida. Ya no podrán convertirlo en un monstruo.

La cómoda ha sido barrida a empujones. Los muertos entran en tropel al apartamento.
Me levanto y abro los brazos para que vengan a por mí y dejen el cuerpo de mi difunto hijo.
Todas las abominaciones se lanzan a por mí. Noto como me desgarran la carne hasta el hueso. Noto como su maldición me infecta el cuerpo.
Pero todo me da igual porque no hay dolor más grande que el que siento en mi alma.
Al menos no ha sufrido. Yo sufriré por él. He podido salvarlo de la condena de ser un monstruo.
La presión de tantos cuerpos hace que la pared debajo de la ventana ceda.
Caemos al vacío. Solo espero romperme la puta cabeza y reunirme con mi hijo.

“Y al tercer día resucitó de entre los muertos”.


viernes, 1 de agosto de 2014

Agua y sal

Allí estaba ella. Sola. Contemplando el mar.
Las olas bailaban con el viento produciendo una espuma blanca que flotaba en el aire, llevando hasta ella el olor del Mediterráneo.
Agua y sal.
Pero aunque sus ojos miraban el paisaje ella veía otra cosa. Recuerdos.
Recuerdos de momentos felices. Recuerdos de momentos tristes. Recuerdos de momentos compartidos con personas.
Personas que fueron importantes en su vida. Personas que no están. Algunas porque la vida siguió caminos diferentes. Otras porque se enfrió la relación. Y unas pocas porque se les apagó la vida.
En su vida se había cruzado con mucha gente. Pero algunas, unas pocas, se habían ganado un lugar en su corazón. 
Y son estas últimas las que al marcharse dejan una herida.
Una herida en el alma. Una herida difícil de curar. Una herida que hay que lavar y tratar bien.
Agua y sal.
Sólo así dejarán cicatriz. Una cicatriz que seguirá doliendo. 
Marcando el lugar donde el cariño, el amor, la amistad y todos los vínculos se rompieron.
Y mientras recordaba las grandes ausencias, sus ojos vertían lágrimas. 
Pues las despedidas son tristes pero los recuerdos de las personas que no están cerca son amargos.
Tan amargos que se le hizo un nudo en la garganta. Un nudo que le impedía gritar al mar la pena que no podía tragar.
Hasta que las lágrimas llegaron a sus labios reconfortandola con su sabor.
Agua y sal.


domingo, 29 de junio de 2014

One Man (biografía)


Me gustaría contar la historia de un hombre.
Un hombre considerado un ejemplo a seguir por muchos y un Dios entre la humanidad por otros. Un hombre que no es del todo un ser humano, pues su origen proviene de un lugar lejano. Un lugar que está mas allá de las estrellas. Un lugar del cielo.
Un hombre que sería la inspiración para grandes historias.
Un hombre.

Su venida era tan esperada que una estrella cruzó el firmamento como un cometa, anunciando su llegada a esta tierra para guiarnos.
Y la estrella llegó hasta unos padres que no tenían hijo pero deseaban uno con todo su ser.

Así fue como el hijo de Él fue criado sin la presencia de su padre por una familia humilde que trabajaba con las manos para poder comer. Un entorno rural donde aprendió el significado del trabajo duro y el respeto por los hombres que se ganan el pan con el sudor de su frente.
En este lugar fue criado. Criado por un padre que no era su padre. Un padre que lo vio hacerse más fuerte, convertirse en un hombre justo, un hombre de bien.
Un hombre que descubrió que no era del todo normal. Pues era capaz de obrar prodigios, capaz de obrar milagros imposibles para el resto de los hombres.

Con semejante poder en las manos y abrumado por ellos, marchó de casa en busca de respuestas.
Viajó y viajó hasta que llegó a un lugar desierto donde el silencio era promesa cumplida. Y en la soledad del mundo escuchó la Voz. La voz de su verdadero padre. La voz de aquel que está más allá del cielo.
Él le reveló su verdadera naturaleza, su verdadero linaje. También le contó de lo que era capaz y que había sido enviado a este mundo de hombres para ayudarlos. Para que se convirtiera en un símbolo. Un símbolo de paz, bondad y fraternidad entre los pueblos de la humanidad.

Y así lo hizo.

Durante sus viajes conoció a numerosos amigos que se unieron a su causa. Amigos de toda clase, profesión y tipo. Uno de ellos cargado de remordimientos y oscura culpa que se convertiría en uno de los más cercanos.
Y todos ellos formaron una compañía, un grupo, una liga que buscaba salvar a la humanidad. Buscaba salvar el mundo.

Tampoco faltaron los enemigos. Enemigos que querían verle caer. El más peligroso de ellos era muy rico y estaba empeñado en que no cumpliera su destino de salvador.
Pero nada puede hacerse con alguien tan íntegro y puro que está dispuesto a sacrificarse por el bien de los demás. Alguien dispuesto a salvarnos a todos.

Los años pasaron y como todo hombre, se enamoró. Se enamoró de una mujer, una mujer mortal que siempre estuvo ahí cuando él tropezó. Siempre estuvo para sostenerlo cuando sus fuerzas flaqueaban. Una mujer que estaría a su lado hasta el fin.

Y entonces llegó el día. El día en el que se convertiría en el símbolo que recordarían generaciones y generaciones de hombres.
Haciendo gala de un gran sentido de la responsabilidad recibió estoicamente el manto del elegido. Un manto que era más que una sábana o una capa. Un manto que lo convertiría definitivamente en algo más que humano. Algo que lo separaría del resto de la humanidad para ensalzarlo como algo más. Algo que velaría por el bien de la humanidad.

Y fue la mujer que amaba la encargada de llevar las noticias de su cambio. Encargada de contar su ascensión a los cielos.

Y desde los cielos nos custodia como un hombre protector de sus hermanos.

Y cuando alguien lo necesita siempre mira a los cielos pidiendo su ayuda.

Pidiendo la ayuda de un hombre que se crió entre ellos pero no era tal.

Un hombre que encarna la justicia, la bondad y el bien.

Un hombre.

¿De quién trata esta historia? 
Mira la foto y decide.
¿Hablo de Superman o de Jesucristo?
Cuando lo tengas claro... Vuélvete a leer el texto como sí hablará del personaje que no escogiste.
¿Sabes ya sobre quién trata la historia?


La novia cadabeer (guión)

Encuadre: Sofá, mesita y un poco de pared. Teo está sentado en el sofá, cabizbajo recordando a su ex-novia.

Duración: 3-4 min.

Guión:

Teo está sentado en el sofá de su casa depre recordando a su ex-novia a la que idolatra. Entonces entra en escena su amigo Quino ( un verdadero Fucker ) con dos cervezas en la mano ( las cervezas pueden ser botellín o en vaso ) las planta encima de la mesa y le pregunta a Teo.

  • Quino: Que te pasa ahora ? ( Con tono de estar cansado de verlo siempre, o casi siempre, depre ).
  • Teo: Que hoy es 13 de marzo ( como si fuera evidente ).
  • Quino: Y que pasa por que sea 13 de marzo, te ha venido la regla o es que tal día como hoy te operaron de fimosis?.
  • Teo: No imbécil, que fue el 13 de marzo cuando me devolvió el saludo por primera vez ... ( interrumpido por un acceso de tos de quino ).
  • Quino: No digas su nombre, ni siquiera lo pienses ( mira alrededor como si fuera a manifestarse el demonio mismo ). No puedes estar pensando en "ella" ( hace comillas con las manos ) si en realidad es una mujer ( dice en voz baja ) otra vez!!!.
    Sabes que siempre que lo haces pasan cosas... ( mira alrededor otra vez ) ...malas.
  • Teo: No seas capullo. Sabes que no es cierto. "Ella" es la mejor tía que me he encontrado nunca.
  • Quino: Dirás la ÚNICA tía que te has encontrado.
  • Teo: Que quieres que sea como tu y vaya pasando de tía a tía?.
  • Quino: Ya te gustaría ( mientras le da un trago a la cerveza ).
  • Teo: Yo estaba enamorado de ella... y lo sigo estando. Sé que ella era la buena, la verdadera.
    Pero claro tú no sabes que es eso.
  • Quino: Eh!!! Que aparte de polla también tengo sentimientos. Además yo estuve muy enamorado de Clara.
  • Teo: Clara, clara??... Ah Clara, no le pusiste los cuernos con su mejor amiga?!!.
  • Quino: Y como querías que supiera que era la buena si no comparo.
    Como sabes tú cual es el choped que más te gusta si no pruebas otro.
    Además tan buenas amigas no serian cuando, Sandra creo que se llamaba, hizo lo que hizo...dejándose grabar y todo ( Cara de flipao ).
  • Teo: Pero como puedes ser así?! Eres un cabrón, pero muy cabrón.
  • Quino: Si, y eso es lo que le vendo a mi público. Sé que así no me puedo liar con todas, pero hay bastantes tías que buscan un cabrón en sus vidas. Ya sea para pasárselo bien un rato o para tener un drama que contarles a sus amigas.
    Si puedo mojar de esta manera, pues mejor para mi. Así no tengo que abrazarlas después ni esas mierdas.
  • Teo: Sabes que así no encontrarás el amor, no? Y que te quedarás solo. Y que seguramente has dejado escapar a la mujer de tu vida... ( empieza como a llorar ocultando la cara entre sus manos ).
  • Quino: Joder Teo. Me la suda quedarme solo. Cuantas veces hemos hablado de morir jóvenes y vivir a tope?, yo sigo haciéndolo , pero tú ( lo mira de arriba abajo ). Además siempre te tendré a ti ( mas sollozos ).
    Y tu ex era una arpía.
  • Teo: Era dulce y atenta.
  • Quino: Agria y controladora ( dice rápidamente ).
  • Teo: Segura de sí misma e independiente.
  • Quino: Egocéntrica y egoísta.
  • Teo: Generosa y además estaba buena.
  • Quino: Gene..qué?!! Pero mira, en eso te doy la razón. Estaba buena. Más que tú, y ese es el problema.
    Cuantas veces te he dicho que tienes que buscarte tías mas feas que tú, que así no te dejaran?.
  • Teo: Me estas diciendo que debería haber pasado de ( interrupción ).
  • Quino: Que no pienses en su nombre ( mira para todos lados ) han parpadeado las luces ?? ( con cara de asustado ).
    Pero una cosa te concedo, generosa era un rato largo. Y compartió su generosidad con todos los tíos que se encontraba. Que tienes mas cuernos que un encierro de los san fermines.
  • Teo: Eso no es verdad y lo sabes. Ella jamás me puso los cuernos.
  • Quino: Jajajaja, lo que tu digas. Sigue endiosándola, que ella ya está con otro. Otro con más futuro que tú.
  • Teo: Que quieres decir. Le encantaban mis canciones, mis pinturas y como escribía.
  • Quino: Y por eso estaba contigo, porque creía que triunfarías pero cuando se cansó de tus fracasos se buscó a otro primo al que camelarse.
  • Teo: Tú sabes con quien está??.
  • Quino: Creo que con alguien que trabaja en una radio, un locutor o algo.
  • Teo: Joder, que mierda.
  • Quino: Tú lo que tienes que hacer es buscarte otra. El mar está lleno de peces.
    Y como decía mi abuelo" Búscatela con las tetas grandes que el culo... se les pone solo".
  • Teo: Pero.... pero no sé si estoy preparado.
  • Quino: Cuanto hace que no mojas? ( Teo pone cara de pensar ) Mejor no me contestes. Sigues teniendo polla, no? Y sigues mirando porno, no? ( Teo asiente a las dos ) Pues entonces estas preparado.
  • Teo: Pero como lo hago? Ya no sé como entrarle a una tía.
  • Quino: Creo que deberíamos invocar al Puto Amo !!!.
  • Teo: No no no, al Puto Amo no.
  • Quino: Yo creo que si.
  • Teo: Acuérdate de lo que pasó la última vez que nos pusimos en modo Puto Amo.
  • Quino: Claro que me acuerdo y por eso tenemos que hacerlo.
  • Teo: Vale. Pero si lo hacemos que no sea en mi casa. Ya no tengo extintores ni antídoto contra serpientes.
  • Quino: Tienes razón. Entonces será mejor hacerlo en mi casa.
  • Teo: Y tus padres ??. Será mejor hacerlo en el garaje y listo.
  • Quino: Necesitamos... una botella de absenta, 14 chirimoyas, vodka y, y, y,....
    Venga acábate la cerveza y nos vamos.
  • Teo: ( Suspira perdiendo todo el ímpetu ).
  • Quino: Y ahora qué?.
  • Teo: Las chirimoyas.
  • Quino: Que coño pasa con las chirimoyas ?.
  • Teo: Las chirimoyas eran las fruta favorita de .... ( de repente se apaga la luz ).
  • Quino: Me cago en to, te he dicho que no pensarás en su nombre.
    Por cosas como éstas es por lo que no me la tiré ( en voz baja ).
  • Teo: Qué dices?.
  • Quino: Nada nada. Vámonos de aquí lo antes posible. Que todavía noto su presencia.
FIN

jueves, 5 de junio de 2014

De mayor quiero ser un fraggle rock (artículo)

Últimamente me ha dado por pensar como seré cuando sea mayor. Más mayor que ahora. Vamos, cuando sea un anciano.
Un anciano calvo (más calvo) arrugado y con los bolsillos llenos de caramelos de menta y Viagra (espero no equivocarme de bolsillo).

Según mi observación empírica realizada en parques, obras, fiestas de pueblo, etc, existen varios tipos (o categorías)  de persona mayores.

Tenemos por un lado a los Caminantes. Estos se dedican en su día a día a pasear sin rumbo fijo en busca de cerebros que devorar como zombis hambrientos con dentaduras postizas.
Se conoce que pueden juntarse en manadas y desplazarse a velocidades vertiginosas de unos 2km/hora. 
También parecen tener un vago sentido del miedo. Este hecho es evidente cuando en su deambular se encuentran con una carretera, la cual cruzan sin mirar y por cualquier parte sin que les importe lo más mínimo que haya tráfico, lluvia, nieve o un desfile militar con caballos y cabra incluida.

Luego están los Plantados. Son facilmente reconocibles porque suelen colonizar los bancos de los parques, muchas veces en grupo, con el fin de realizar la fotosíntesis. Si se comete el error de acercarse y sentarse en un banco junto a un plantado, uno se verá sometido a una charla interminable sobre cualquier tema del siglo pasado. Advertencia: da igual que se hagan oídos sordos, seguirá y seguirá hablando sin parar hasta que se abandone el banco. Es su manera de defender su territorio.

También tenemos a los denominados Old Green. Son aquellos que bajo su disfraz de anciano cariñoso, cual santa claus, babean al mirar a las jovencitas (o jovencitos) pasar mientras se les dibuja una sonrisa de Sátiro en la cara con la mano metida en el bolsillo del pantalón.
Se les puede reconocer porque no pueden soportar hacer chistes picantes (verdes, de ahí su autodenominación) mientras el aire se les escapa cuando ríen, cual perro Pulgoso, amenazando con lanzar la dentadura postiza como un mortal bumerán capaz de matar al que tenga delante y al propio Old Green cuando haga el efecto retorno.

Y por último están los del tipo Fraggle rock. Los ancianos fraggle son aquellos que a pesar de no tener ni un solo diente se ríen con la boca de par en par mientras miran al cielo y menean todo el cuerpo como sí fueran un muñeco de trapo.
Los mayores fraggle se dedican a mirar las obras de los curris (los pequeños seres que construían estructuras en las cuevas en la mítica serie) para dar consejos a voz en grito alardeando de gran experiencia en el mundillo de la construcción aunque no hayan puesto un puto tocho en toda su  vida.
Los ancianos fraggle se toman sus 17 putas pastillas todas juntas como sí fueran un chupito de tequila para luego tirar el vasito de plástico al suelo, pisarlo y levantar los brazos para chocar los 5 con sus compañeros de residencia como campeones.
Un jubilado fraggle es el que se va a todos los viajes del inserso que puede; montado en el autocar cantando a pleno pulmón como sí estuviera en un concierto.
Un auténtico anciano fraggle rock es aquel que de camino a Benidorm canta aquello de: 
"Vamos a jugar, clack clack, tus problemas déjalos.
Para disfrutar, clack clack, ven a fraggle rock."

Después de pensarlo durante mucho tiempo (un par de segundos sí llega), lo tengo clarísimo.

De mayor quiero ser un fraggle rock.